Quien hijo cría, oro cría.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Madre no hay más que una.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
A chico santo, gran vigilia.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Del buen vecino sale el buen amigo.
A buen amo, mejor criado.
Amante atrevido, de la amada más querido.
La misa, dígala el cura.
Casarse bajo el palo de la escoba
Fragilidad tu nombre es mujer.
¿De dónde eres, hombre?. De la aldea de mi mujer.
Buena vida si refrenas tu ira.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
A gran culpa, suave comprensión.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Amor de amos, agua en cestos.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Un vecino cercano es mejor que un pariente lejano.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
De mujer que es madre, nadie nunca mal hable.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Fiar, en Dios y en otro no.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
¡Qué grande será la madre, que hasta Dios quiso tener una!.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
En casa llena no hay mujer mala.
Lentejas, comida de viejas.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.