Abuso no quita uso.
Lo dicho, dicho está.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Guardas bien y no sabes para quien.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
El dinero corrompe al hombre.
Cabra por viña, peor es que tiña.
Compañía, ni con la cobija.
Donde hay pastor y ovejas, nunca faltan quejas.
Amor, tos y humo no se pueden esconder
No es el que más grita el que tiene más razón.
Agua turbia no hace espejo.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
Buena vida, arrugas tiene.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
La memoria es como el mal amigo, cuando más la necesitas te falla.
Casarse bajo el palo de la escoba
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Quien escucha, su mal oye.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Músico pagado no toca bien.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Eso es meterse en camisa de once varas.
No hay peor tienda que la vacía.
Faltando el agua al granar, mal acaba el pegujal.
No le pongas tanto huevo a la harina; porque se te amarilla el pan.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
Quien nada guardó, nada encontró.
Jugar y perder bien puede suceder.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
Para mal casar, mejor nunca maridar.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
La sabiduría es como una mujer legítima, no permite otra mujer en su casa.
Juan de las Bragas, si no quieres que te lo digan, no las hagas.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
No juzgues el barco desde tierra