Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Remienda paño y pasarás año.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Me importa un comino.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
A brutos da el juego.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
A la vejez, dinero y mujer.
Más vale sudar que estornudar.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Cazador con levita, quita, quita.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
En la necesidad se conoce la amistad.
El tomate hasta que se remate.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
La muerte todas las medidas vierte.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Hambre matada, comida acabada.
Firma papel y te encadenarás a él.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.