Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
Cuando tres marchan juntos tiene que haber uno que mande.
Remienda paño y pasarás año.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
En gran río, gran pez, más ahógase alguna vez.
Honra merece el que a los suyos se parece.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
No comer por haber comido, es bienvenido.
Me importa un comino.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Más vale sudar que estornudar.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Llover sobre mojado, mil veces ha pasado.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
A la vejez, dinero y mujer.
Nadie entre en el bien sino mirando cómo ha de salir de él.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
A brutos da el juego.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
Casa de esquina, ni la compres ni la vivas.
Para hacer el bien no hay que pedir permiso.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
Cazador con levita, quita, quita.
En la necesidad se conoce la amistad.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
Para gallo sin traba, todo terreno es cancha.
Firma papel y te encadenarás a él.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
La muerte todas las medidas vierte.
El buen vino en vaso chico.
El tomate hasta que se remate.
El amor hace iguales a los que no lo son.
Si el vino es fragante, no importa que se venda al fondo de un largo callejón.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Dame venta y te daré cuenta.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.