Disfruta solo los placeres del momento.
El amor y la fe, en las obras se ve.
Vive tu vida y no la de los demás.
Las sueños, sueños son.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
Mejor precavido, que arrepentido.
Írsele a uno el santo al cielo.
El mejor maestro se sienta en tu silla.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
La lengua unta y el diente pincha
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Quien tiene pies, de cuando en cuando da traspies.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
Todo mi gozo en un pozo.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Dar carne al lobo.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
A mujer bonita o rica, todo el mundo la critica.
A todo coche, le llega su sábado.
Como chancho en misa.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Más verga que el Trica programando.
A Dios, llamaron tú.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Se queja más que la llorona.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Pasará, sea lo que sea.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Buen compañero, solo Dios del cielo.