Con ballestrinque y cote no se zafa ningún bote.
El día para el trabajo; la noche para el descanso.
El hombre honrado a las diez acostado.
Hombres de noche, muñecos de día.
Cuando te vendan compra, y cuando te compren vende.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
A quien anda sin dinero, lo ponen de candelero.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Quién no gusta del vino, tiene otros peores vicios.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Más tiran nalgas en lecho que bueyes en barbecho.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Tiene que pedirle permiso a un pie para mover el otro.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Más cura la dieta, que la receta.
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Muchas manos hacen Ligero el trabajo.
Beneficio recibido, dase muy luego al olvido.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
En Octubre, de la sombra huye.
Los pies del hortelano no echan a perder la huerta.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Uno caza la liebre en el prado, y otro la caza en el plato.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Las deudas desaparecen tras la muerte del acreedor.
No entres de golpe en casa ajena: llama a la puerta y espera.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
El amor es loco, pero a muchos vuelve tontos.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
El que evita la ocasión, evita al ladrón.
Lengua de barbero, afilada y cortadora.
Habrá quien te dé, pero no quien te ruegue.
Ni tiñe ni da color.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
El que da, recibe.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Sal derramada, quimera armada.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Al mejor cazador se le escapa la liebre.