Plantas soja recoges soja, plantas judías recoges judías.
Cuando el guardián juega a los naipes, ¿qué harán los frailes?.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
En cabeza loca, ni se tiene, ni dura, ni para cosa.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Cuando apuntas con un dedo, recuerda que los otros tres dedos te señalan a tí.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Una ola nunca viene sola.
El silencio es más disiente, que la palabra imprudente.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Escucha el viento... que inspira
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Las sueños, sueños son.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
A quien presta su frazada, le toca aguantar la helada.
Guarda bien lo tuyo y no harán ladrón a ninguno.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Adorar al santo por la peana.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Santo Tomé, ver y creer.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Todo va a parar al dedo malo.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
De tu dinero, no hagas a nadie cajero.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
Santo que mea, maldito sea.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Si amas algo, déjalo libre. Si regresa es tuyo.
Si a tu amigo quieres conocer, hazle jugar y beber.
Caballo que a treinta pasos ve una yegua y no relincha es que está malo o le aprieta la cincha.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
El mirón, ¡chitón!.
Donde ajos ha, vino habrá.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Cantad al asno y soltará viento.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Ese es el mismo perro con otro collar.