La suerte es de los audaces.
Caballo corredor, pronto se cansa.
Tienes la razón, pero vas preso.
Boca con duelo, no dice bueno.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
El mandar no admite par.
Labrador lunero, no llena el granero.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
La que no anda precavida, al fin tiene su caída.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Cuando me despierte me llamas.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
A caballo comedor, cabestro corto.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Busca pan para Mayo y leña para Abril y échate a dormir.
Después de la risa viene el llanto.
Cobra buena fama y échate a dormir.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Todo se pega, menos la hermosura.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
El tiempo no pasa en balde.
Cuenta treinta y tres antes de decir, y noventa y nueve antes de escribir.
Si quieres que tus sueños se hagan realidad ¡despierta!.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Buena muerte es buena suerte.
Juez que dudando condena, merece pena.
Agua tardera, agua maicera.
Codicia mala a Dios no engaña.
A caballo ajeno, espuelas propias.
Quien tiene la cabra, ese la mama.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Boda sin borracho tenla a milagro.
A viña vieja, amo nuevo.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.