Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Quien pregunta, no yerra.
Alzando en adviento, se alza y se abona a un tiempo.
Amor no sufre ausencia.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Claridad, y no en el caldo.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Hombre prevenido vale por dos.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Estudia en tu juventud, disfruta en tu madurez.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Luna al salir, colorada, pronto ventada.
Oír como quien oye llover.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Amor nunca dice basta.
De chica candela, grande hoguera.
Hacer una cosa en un avemaría.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
De lo que no sabes, no hables.
No se hablar, y me mandas predicar.
No salgas de puerto si las nubes no corren con el viento.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Juicios tengas, y los ganes.
No creas al que de la feria viene, sino al que ella vuelve.
Capa de pecadores es la noche, señores.
No hay que llegar primero pero hay que saber llegar.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Más vale dar a ruines que rogar a buenos.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
No muestres los dientes hasta que puedas morder.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Bondad con hermosura, poco dura.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Bailar la trabajosa.
Tres mujeres y un ganso hacen mercado.
De diestro a diestro, el más presto.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Borrego recién pelado, no lo lleves al mercado.
El gorrón tiene que ser sufrido.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.