Al tiempo del higo, no hay amigo.
El placer es víspera del pesar.
Moza que mucho va a la plaza, alguna vez se embaraza.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Amanecerá y veremos.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
La ocasión abre la puerta del pecado, evítala y evitarás el peligro.
En Abril sale la espiga del cascabil.
La prisa es la madre de la imperfección.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Más vale dar que la carga llevar.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Deja la h de ayer para hoy.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
El primero que llega se le sirve primero.
Poco a poco llegaremos antes.
Cojo con miedo, corre ligero.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Disparar otra flecha para encontrar la anterior
A falta vieja, vergüenza nueva.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
Hacer la del humo.
Si necesitas una mano, la encontrarás al final de tu brazo.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Baila Antón según le hacen el son.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Hay que dar para recibir.
Carne puta no envejece.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
No te de Dios pleitos, aunque tengas derecho.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Mujer con toca, dos veces si.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Puta arrepentida, del Carmen vestida.