Aprendo mientras vivo.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
A un bagazo, poco caso.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Mozo rondador, no puede ser madrugador.
En Agosto trilla el perezoso.
El que calla, no dice nada.
A buenos ocios, malos negocios.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Limosnero y con garrote.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
La buena ocasión, propicia al ladrón.
Propagación mear no espuma.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Todos obedecen con gusto cuando el que manda es justo.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
Bien viene el don con la veinticuatría, y mal con la sastrería.
Fea con gracia, mejor que guapa.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Más arriba de la espalda, no te levantes la falda.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
Día martes, ni te cases ni te embarques.
Tierra por medio, para poner remedio.
Cuando un tonto se agarra a una reja, o la arranca o no la deja.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
En enero, enciende la abuela el brasero.
Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
A barba muerta, poca vergüenza.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
El que depende de otro come mal y cena peor.