Saber amar es mucho saber.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Donde no hay, pon y encontrarás.
Coloca a tu burro junto a otros burros y aprenderá a rebuznar.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Necio por natura y sabio por lectura.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
A cama chica, echarse en medio.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
Panza llena, quita pena.
El que no sabe, es como el que no ve.
Cambiar de opinión es de sabios.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Al son que le toquen bailan.
Es más fácil hacer un camello saltar una zanja que hacer un tonto escuchar la razón.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Cada cual a lo suyo.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Casa en canto, y viña en pago.
Buen lector, mal escribano.
Cacarear y no poner huevo no es nada bueno.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Guardas bien y no sabes para quien.
La mula reparando y le avientas el sombrero.