La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
El cornudo es el último que lo sabe.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Es mejor un feo hago que un hermoso haré
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Que cada sacristán doble por su difunto.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Ladrones roban millones, y son grandes señorones.
Nadie sabe, sino quien lo lastra, lo que semejante casa gasta.
Cuando viene el bien, mételo en tu casa.
Casar, casar empieza bien y termina mal.
Más vale prevenir que curar.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
De descansar, nadie murió jamás.
El maestro sabe lo que hace.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Ni huerta en sombrío, ni casa junto al río.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
Más vale despedirse que ser despedido.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Ante la duda, abstente.
Más vale odiado que olvidado.
El uno por el otro la casa sin barrer.
No me pongas palabras en la boca que no he pronunciado!
Se quedó a vestir santos.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Cuentas claras conservan amistades.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Los enemigos del casado son tres: la moda, el modista y la mujer.
Vanidad exterior es indicio de pobreza interior.
Más vale dar que la carga llevar.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.