En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Hasta la Ascensión, no te quites el ropón; y después, quita y pon.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
A la zorra, candilazo.
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Trasnochar y madrugar no caben en un costal.
De tal árbol tal astilla.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Araña de día, carta o alegría.
Casa hecha y mujer por hacer.
Alforjas llenas quitan las penas.
Ausente, apenas viviente.
Los cachos como los dientes duelen al salir, después se come con ellos.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Te casaste, te entera.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Una maravilla, con otra se olvida.
El follo del santo, no hiede tanto.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Dime con quién andas y te diré quién eres.
Date prisa, pero no corras.
No quemes tu casa para ahuyentar a los ratones.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Más vale sudar que toser y tiritar.
El buey pace donde yace.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
Te conozco, pajarito.
Dame gordura, darte he hermosura.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Ya va el galgo cerro arriba, harto de corteza y miga.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.