El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Oveja harta de su rabo se espanta.
El que callar no puede, hablar no sabe.
Dios castiga sin dar voces.
En Octubre, el hogar de leña cubre.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
No hay atajo sin trabajo.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Haz bien y échalo al mar; si los peces lo ignoran, Dios lo sabrá.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Como haces tu cama, así la encuentras.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
En el pecado se lleva la penitencia.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
Vámonos muriendo todos que están enterrando de gorra.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Cada cual en su corral.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Vive y deja vivir.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Compra en plaza y vende en casa.
Beber, hasta la hez.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Quien quita lo que da, al infierno va.
No es amigo ni es sincero, aquel que nos pela el cuero.
Lo que tiene que ocurrir, nadie lo puede eludir.
Acúsole porque pisó el sol.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
En tiempo de campaña, apaña.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Cuando te dieren el anillo, pon el dedillo.
Más rápido cae un mentiroso que un cojo.
Del mal que uno huye, de ese muere.