Ido el conejo me das consejo.
Dinero de canto, se va rodando.
A padre ahorrador, hijo gastador.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Al amigo no apurarlo ni cansarlo.
Donde tiene el tesoro el avariento, tiene el entendimiento.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Del necio, a veces, buen consejo.
Por una senda escarpada, la maleta es más pesada.
Nuestro gozo en un pozo.
Conquista el amor solo aquel que huye
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
A cada ollaza su coberteraza.
A la mesa me senté, y aunque no comí, escoté.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
Por lo demás, paciencia y barajar.
De lejos llegaran, y de casa nos echaran.
Vale más tener que no desear.
Ir y no volver, es como querer y no poder.
Deja al menos un huevo en el nido
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
¿Tú liebre, y vas a cazar?.
No basta parecerlo, hay que serlo.
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Buena bolsa, envidiosos y ladrones la hacen peligrosa.
Mata, que Dios perdona.
Quitósele el culo al cesto y acabóse el parentesco.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Beber, para comer; y aún eso, sin exceso.
Malo es callar cuando conviene hablar.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Manda y descuida; no se hará cosa ninguna.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Es mejor escuchar poco y entender que escuchar mucho y no hacerlo.
El fanfarrón mata a un león ausente, pero se asusta de un ratón presente.