Foso y vallado, buen cercado.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
El que hace trampas jugando, al infierno se va caminando.
No hay secreto si tres lo saben.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
Mira la peseta y tira el duro.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
La verguenza es último que se piedre.
Echarle mucha crema a sus tacos
¿Dónde tiene mi niño lo feo?, ¡que no lo veo!.
Comprar a alforjas y vender a onzas.
El viejo desvergonzado, hace al niño mal educado.
Perro en barbecho ladra sin provecho.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
Perro en tierra barbechada, no guarda nada.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Hay que tener los pantalones en su sitio.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Hacerse el sueco.
El santo ausente, vela no tiene.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
En Briviesca, el que no caza, pesca.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Razonar para reñir, es cosa de reír.
Quien sabe adular sabe calumniar.
Cuando estuvieres con él, vientre con vientre, no le digas todo lo que sientes.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
Le dan en el codo y cae en la caja de ahorros.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
El que en mentira es cogido, cuando dice la verdad no es creído.
A diente cogen la liebre.
El casado casa quiere.
Volverse la albarda a la barriga.
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Corta despacio, que hay poco paño.
Cierre la boca y comience abrir la bolsa.
Estar armado hasta los dientes