A fullería, cordobesías.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Artero, artero, más non buen caballero.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Mala olla y buen testamento.
No es posible defenderse del aburrimiento
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Tiene la cola entre las patas
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Viejos los cerros y reverdecen
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
La gente mala se muere de vejez.
No hay cosa que no tenga su contra.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
El burro al ratón le llamó orejón.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Hacer de un camino, dos mandados.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
La manda del bueno no es de perder.
La práctica vale más que la gramática.
Santo que mea, maldito sea.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Pereza no alza cabeza.
Lo escrito, escrito esta.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Al mal paso, darle prisa.
Quien escucha, su mal oye.
Quien no puede dar en el asno, da en la albarda.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
Adulador; él es tu enemigo peor.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Con gente mal criada, nada.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Buena mula, mala bestia.