La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Tras cada pregón, azote.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Escucha el viento... que inspira
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Todo es según el cristal con que se mira.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
La pereza es la madre de todos los vicios.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
A quién le dan pan, que llore.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
No me tientes Satanás.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
Buen oficio es no tener ninguno.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Haz el bien y olvídalo.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
El que bien ama, tarde olvida.
El peligro que no se teme, más presto viene.