La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Tras cada pregón, azote.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Escucha el viento... que inspira
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Por qué denominar a la muerte como una desgracia cuando pone fin a la desdicha?
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Todo es según el cristal con que se mira.
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
A quién le dan pan, que llore.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Mujer graciosa, vale más que hermosa.
No me tientes Satanás.
Buen oficio es no tener ninguno.
Haz el bien y olvídalo.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
El que bien ama, tarde olvida.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.