Abril hueveril; Mayo pajarero.
Feo, pero con suerte.
Cuando tu ibas, yo venia.
Por puerta abierta ladrones entran.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
La noche es capa de pecadores.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Las armas las cargan el diablo.
Al cuervo no agrada el asno vivo, sino muerto.
Menos ha de ser llorado el muerto que el desdichado.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
Es cualquier baba de perico.
A la vejez, viruelas.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Más vale buena concordia que próspera guerra y victoria.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
El que habla es el que peca.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
El dinero corrompe al hombre.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Ruin amigo no vale un higo.
Donde fuerza viene, derecho se pierde.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Cuando el gavilán vuela alto, es porque busca gallinas.
Todo es según el cristal con que se mira.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
Ante la desgracia y el dolor, ten un poco de gracia y humor.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
La pereza es la madre de todos los vicios.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.