El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Caballo que con tres años ve a una yegua y no relincha, o no le gusta la yegua o tiene prieta la cincha.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Acometer hace vencer.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Nunca viene una desgracia sola.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
Como el espigar es el allegar.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Aquella es bien casada, que no tiene suegra ni cuñada.
Ser más bueno que el pan.
Magra olla y gordo testamento.
Cada día trae su propio afán.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Amor con hambre, no dura.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Joven intrépido no deja memoria.
El que está en el lodo querría meter a otro.
No hagas bien por el concejo, ni compres burro viejo.
Al mejor pastor, el lobo le roba una oveja.
Al loco y al fraile, aire.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
No es virtuoso quien no se alegra con la virtud.
Donde hay carne, hay hermosura.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
De fuera vendrá quien de casa me echará.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Apostar por necesidad, perder por obligación.
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Escatimar y dar a putas.
El trato engendra el cariño.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Pan tierno, casa con empeño.
El que paga mal, paga dos veces.
Bien convida, quien prestó bebe.
El rostro es el espejo del alma.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Casa sin moradores, nido de ratones.