La fiera de más fiereza, no es el tigre, es la tigresa.
Lo que me incomoda no me agrada y lo que no me parece bien tampoco me gusta.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Oro en manos de pobre, parece cobre.
La mano perezosa, pobre es.
De la risa al duelo un pelo.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
Santo que no es visto no es adorado.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
El hambre aguza el ingenio.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Para el mal de la perra, pelos de la misma perra.
De soltera, fina y curiosa, de casada, gorda y asquerosa.
Haz el mal y guárdate.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Madrid, nueve meses de invierno, y tres de infierno.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Obra hecha, dinero espera.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
El que pestañea pierde.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Compañía de dos, compañía de Dios.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
¡Qué cosa linda sería hurtar, si fuera por los cintos que colgaran!
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Madre que no cría, no es madre, sino tía.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
La ciencia hace soberbios, la fortuna, necios.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Mejor es ser pobre con seguridad que rico con temor.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Amor de madre, ni la nieve lo hace enfriar.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
El que se pinta de bueno, o es tonto o tiene veneno.
El amor: todo lo sufre, todo lo espera.
Aquí hay mucho cacique y poco indio.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Está como abeja de piedra.