Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Más exitado que Joaquito en la marcha del orgullo gay.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Con el ingrato, no tengas trato.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
El Señor no deja sin comer al justo, pero frustra la avidez de los malvados.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Estar como cucaracha en baile de gallinas.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Al mal amor, puñaladas.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
La alegría todo mal espanta
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Lo que no fue tua año no fue tu daño.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
El ojo del amo engorda al caballo.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Obra de mal cimiento, la derriba el viento.
Amor, amor, malo el principio y el fin peor.
Honor a quien honor merece.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Al saber lo llaman suerte.
Boca con duelo, no dice bueno.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
En casa del ladrón te roban hasta la respiración.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
La cabra de la vecina da más leche que la mía.