Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Nada creas, sino lo que veas.
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Mejor es resignarse que lamentarse.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Peor es la moza de casar que de criar.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Cuando en el cielo oscuro hay ventanas, de llover no hay ganas.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
No me quieras dar gato por liebre.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
El mal comido no piensa.
A quien dan, no escoge.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Casa vieja todo es goteras.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Al ingrato con la punta del zapato.
Ojo al parche.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
El mal entra a brazadas y sale a pulgaradas.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Igual con igual va bien cada cual.
Fiar, en Dios y en otro no.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A fiar lo asesinó el mal pagar.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.