Mal juzga el arte, el que en él no tiene parte.
La paciencia es el puerto de las miserias.
Al que es fraile, todos le parecen del mismo aire.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Ni de estopa buena camisa, ni de puta buena amiga.
La bondad, quien la tiene la da.
El corazón engaña a los viejos.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Quien madruga ojeras tiene.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
Carne puta no envejece.
A quien mucho miente, le huye la gente.
La modestia murió cuando la falsa modestia vino.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Pueblo chico infierno grande.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Hace más el que quiere que el que puede.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Bailar con la más fea.
El que se brinda se sobra.
Amor forastero, amor pasajero.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Cada raposa mira por su cola.
Confesión obligada, no vale nada.
Mal ojo se le ve al tuerto.
¿Qué tiene mi hijo feo que no lo veo?.
El necio cree que todo lo sabe.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
A quien tiene malas pulgas, no le vayas con burlas.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
El que nada debe nada teme.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
Hacer oídos de mercader.
A mi prójimo quiero pero a mí el primero.
Bien o mal, junta caudal.
Amor viejo, pena pero no muere.
Para el avaro, todo es caro.
Dios los cría y el diablo los junta.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
De todos los bienes somos avarientos, menos del tiempo.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.