El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Todo tiene un fin.
El aprendizaje cuesta caro, y siempre se paga.
¿Quién con una luz se pierde?
No es más rico el que más tiene sino el que menos necesita.
Pies fríos, corazón caliente.
El dolor es antiguo
Cada cual se cuelgue lo que mate.
Ni el tiempo ni la marea esperan por nadie.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Contigo me entierren, que me entiendes.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Cual el tiempo, tal el tiento.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
No necesito niguas para ser tishudo.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
Si no tienes para bien, para mal no faltará.
Come el gato lo que no se halla a buen recaudo.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
En la boda, quien menos come es la novia.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Gato enratado no quiere pescado.
La basura se deja solo a quienes trabajan con ella.
Es mejor que la ultima peseta la gane otro.
Cuando uno esta en condiciones, tiene amigos a granel.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
Cantad al asno y soltará viento.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Ama gorda, leche poca.
El que come queso sin pelar, come mierda sin cesar.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Al leñador caza, y al cazador leña.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
Todo gran amor no es posible sin pena.
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
No hay pero que valga.
Al niño que llora le dan pecho.
El amor es estupendo, pero dando y recibiendo.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.