Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Cada cual ve con sus anteojos, y no con los de otro.
Necesitado te veas.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Hacerte amigo del juez
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Riqueza trabajosa en ganar, medrosa en poseer, llorosa en dejar.
Cuando la imaginacion idealiza a una persona, la realidad se encarga de destruirla.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Malo un rico empobrecido, peor un pobre enriquecido.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
El hambre es una fea bestia
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
Pasar por alto el gran saco de los defectos propios y censurar el saquito de los defectos de otro.
Guárdate del enemigo que llevas en ti y contigo.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Donde hay celos hay amor, donde hay viejos hay dolor.
Abrojos, abren ojos.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Obremos a no ver, dineros a perder.
Guárdate de la furia de una mujer despechada.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Hijo mimado, hijo malcriado.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
A la hija casada sálennos yernos.
Adulador; él es tu enemigo peor.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
Quien tiene enemigos, no duerma, que hasta el escarabajo del águila se venga.
No te metas en querellas ajenas.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
El mal ajeno no cura el mío.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
Dichosos los ojos que te ven.
La confianza da asco
El monte tiene ojo.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.