Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
Trabajo en domingo no da fruto.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Dinero al juego ganado, dinero prestado; a jugar volverás y perderás.
El que paga intereses es el burro que jala la carreta de quien le presto.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Ningún perro muerde la mano que le da el pan.
Buscarle la quinta pata al gato.
No hay atajo sin trabajo, ni rodeo sin deseo.
Amor de amos, agua en cestos.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Buena carrera del buen caballo se espera.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
A secreto agravio, secreta venganza.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Racimo corto, vendimia larga.
Al ausente, por muerto le da la gente.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
Una cosa es predicar y otra dar trigo.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
El muerto delante y la griteria atrás.
Dinero llama a dinero.
Amar a todos, confiar en nadie.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Toda flor quiere ser fruto.
Le debe a cada santo una vela.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El terco que se empecina, al fin descubre la mina.
Juego y paseo, solo para recreo.
A quien miedo han, lo suyo le dan.
Tal para cual.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.