El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Como soy gallego, ni pago ni niego.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
Dios no se queda con nada de nadie.
Quien no pasa por la calle de la Pasa no se casa.
Si entre burros te conocen, rebuzna y de cuando en cuando tira coces.
Ni raja, ni presta el hacha.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Nada contra la corriente.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Los amigos van y vienen, los enemigos se acumulan.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
Si vives de fiado, vives señalado.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Te casaste, te frego.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Bueno por un huevo y ruin por dos, aléjemelo Dios.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
No todo el que trae levita es persona principal
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
A buen amo, mejor criado.
Los negocios no tienen ocio.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Lleno de pasión, vacío de razón.
Albacete, caga y vete.
Estar armado hasta los dientes
Los novios son como los mozos, se van unos y vienen otros.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
A bien obrar, bien pagar.
Hasta el final nadie es dichoso.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
La verdad padece, pero no perece.
Por San Eugenio, castañas al fuego.