Ayunen los santos, que no tienen tripas.
Reniego de señora que todo lo llora.
Como el gazapo, que huyendo del perro dio en el lazo.
El bobo si es callado, por sesudo es reputado.
Con los años viene el seso, y se va el sexo.
Pase mayo, y pase pardo.
Dios consiente, pero no siempre.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
A un traidor, dos alevosos.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Comer arena antes que hacer vileza.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Hombre cortés, de todos estimado es.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Hombre prevenido vale por dos.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Febrero, cebadero.
Me traen por la calle de la amargura.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Llenarle la cuenca a alguien.
Quien mal casa, tarde enviuda.
No se disparan flechas a una cara sonriente.
Alegría y desgracia no son eternas
Moza reidora, o puta o habladora.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Lo que has de odiar o querer, debes antes conocer.
Nadie experimenta en cabeza ajena.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Juramento, juro y miento.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Me lo contó un pajarito
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
Ningún ladron quiere ser robado.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Le quedo como anillo al dedo.
Año tardío, año medio vacío.
Indio muerto no tira flecha.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Casa sin moradores, nido de ratones.