El corazón conoce la amargura del alma.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Bailar la trabajosa.
La abundancia mata la gana.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
De el comer y el rascar, el trabajo es comenzar.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
El asno que se cree ciervo, al saltar se despeña.
El mejor espejo es un ojo amigo.
En tierra de Medina el que gasta en vino blanco se lo ahorra en medicina.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
No hay peor tiempo que aquel que viene a destiempo.
No hay bien ni mal que cien años dure.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Pan casero, de ese quiero.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Para que quiere cama el que no duerme.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Año de neblinas, año de harinas.
A casa de tu hermano no vayas de ordinario, y menos si es casado.
Más vale bueno que mucho.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Un buen día vale por un mal mes
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
Si a los cuarenta no eres rico, arre borrico.
Caerá el azuela, y meterá a Garcigüela.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Al que no quiera taza, taza y media.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
El perro que raspa,no muerde.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Hombre chiquitín, bailarín y mentirosín.
No creas nunca en cielo serrano, lagrimas de mujer o cojera de perro.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Al mejor nadador se lo lleva el río.
Iglesia, o mar, o casa real.
En casa como porquero, y en la calle, caballero.
Agárrate, que hay curvas.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.