Si prestas a un compañero, pierdes amigo y dinero.
Con amor y aguardiente, nada se siente.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
Bien me quiere mi suegra, si de mi mal no se alegra.
Todo mono sabe en que palo trepa.
La mierda cuando la puyan hiede.
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor.
Oir a todos, creer a pocos.
Puso pies en polvorosa.
Unos tanto y otros tan poco.
El inferior paga las culpas del superior.
No es buen carretero el que carga delantero.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Casa ordenada, casa salvada.
Si en el sexto no hay perdón, ni en el noveno rebaja, ya puede el Señor llenar el paraíso de paja.
Llena o vacía, casa que sea mía.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Todo lo que no se da, se pierde.
Si en verdad eres estrella, no te alumbres con tea.
Hacerse jaula para que le metan el pájaro.
El pobre, por pobre, va dos veces a la tienda.
Quiere acabar con el canibalismo comiéndose a todos los canívales.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Que dulce queda la mano al que da.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Chica centella gran fuego engendra.
Comer sin vino, comer canino.
Una sola mano no aplaude.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
Cuanto se deja de dormir, tanto se acrecienta en vivir.
Con putas y frailes ni camines ni andes.
El que no engorda comiendo, no engorda lamiendo.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Cuarenta es la vejez de la juventud y cincuenta es la juventud de la vejez.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Aceptar un don, requiere discreción.
Cada malo tiene su peor.