Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Juego de manos, rompedero de ano.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Entra, bebe, paga y vete.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El que se apura, poco dura.
Ni miento ni me arrepiento.
No eches más leña al fuego.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
La que da beso da d'eso.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
El hombre a los treinta, o vive o revienta.
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Un día de obra, un mes de escoba.
Bestia alegre, echada pace.
Enamorado y loco, lo uno es lo otro.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
El nuevo paga novicial.
El que con muchachos se acuesta, amanece hecho fiesta.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
Horizonte claro con cielo nublado, buen tiempo declarado.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
El amor es eterno, mientras dura.
Una deuda, veinte engendra.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
En Septiembre o llena los puentes o seca las fuentes.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
De Octubre a primeros, repón los aperos.
Arandino, borracho fino.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Tierra de roza y coño de moza.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Agua y sol, tiempo de requesón.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Cuando el verano es invierno, y el invierno verano, nunca es buen año.
La flor de enero, no llega al frutero.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.