Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
La madera de enero no la pongas al humero; déjala estar cortada, que ella se curte y amansa.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Puerta de villa, puerta de vida.
Más limpio es que millonario, quien sus medias cambia a diario.
En casa del carpintero, zuecos de hierro.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Villano terco y cazurro, nunca cae del burro.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
El que no arriesga no gana.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Agosto y Septiembre no duran siempre.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Verano fresco, invierno lluvioso, estío peligroso.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Gallina gentil, echada en Marzo y sacada en Abril.
No por mucho pan, es peor el año.
Sol en Diciembre y nieve en Mayo, nunca buen.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Lo único permanente es el cambio.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
El que no tiene con quien, con su mujer se acuesta.