Tal para cual, la puta y el rufián.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Sientate en la puerta de tu casa, y verás pasar el cadáver de tu enemigo.
Cuando se está hundiendo el barco salen todas las ratas.
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
La burra no era arisca pero la hicieron.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Al enemigo, ni agua.
Al espantado, la sombra le basta.
Cada gitano que se coma sus mierdas.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Juego de manos es de villanos.
No hace tanto daño la zorra en un año, como paga en un día.
Perro no come perro.
Según el sapo es la pedrada.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.
Acabar como el Rosario de la Aurora.
A quien se mete a redentor, lo crucifican.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Cómplice y asesino van por igual camino.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
Cuando el gato falta, los ratones bailan.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Entran como arrimaos y quieren salir como dueños.
Lo que no nos une, nos mata.
Mercader y puerco, quiérolos muertos.
Meterse en la boca del lobo.
No te metas en el seno, sabandija con veneno.
No te metas en querellas ajenas.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Para pelear se necesitan dos.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Pasada la riña fiera, queda sangre en la gallera.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Responder al airado luego, es echar leña al fuego.
Sé cordero y te comerá el lobo.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Si supiese la hueste lo que hace la hueste, mal para la hueste.
Te enseño a nadar y ahora me ahogas.