Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
El mal y el bien no son amigos, pero son vecinos.
Es mejor ser el enemigo de una buena persona que el amigo de una mala.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
El victorioso tiene muchos amigos; el vencido, buenos amigos.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
El arma es enemiga de su dueño.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
No te fíes del enemigo que duerme.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
Desdichas y caminos hacen amigos.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Reinos y dineros no quieren compañeros.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Los enamorados, no ven a los lados.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Ira de hermanos, ira de diablos.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Amigos somos, pero los peces aparte.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
En el peligro se conoce al amigo.
A un traidor, dos alevosos.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Ausencia enemiga del amor, cuan lejos de ojos, tan lejos de corazón.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Ni buen fraile por amigo, ni malo por enemigo.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.