Del ocio nace el feo negocio.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Hombre casado, burro domado.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Noviembre y enero, tiene un tempero.
Al viejo pelele, todo le duele.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Don Din nunca parece ruin.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Gatos, pollos y corderos, de los primeros.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
Al que da y quita le sale una jorobita.
La promesa debe ser cumplida y la acción debe tener resultado.
Ajo, ¿por qué no fuiste bueno?. Porque no me halló San Martín puesto.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
Cada cual es hijo de sus obras.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Caras vemos, corazones no sabemos.
El perro que raspa,no muerde.
El carcelero es un prisionero más.
La aguja en el dedo hace mal, pero no en el dedal.
La suerte es de los audaces.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Tienes la razón, pero vas preso.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Males comunicados, son aliviados.
Es mejor sudar que temblar
Bolsa llena, quita las penas.
Cuenta errada, sea enmendada.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
De noche madrugan los arrieros.
Mal acabará quien pretenda adentrarse en el futuro, ignorando lo que sucedió en el pasado, porque entonces no vivirá el presente.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Con fuerza de voluntad, incluso un ratón puede comerse un gato