Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Justo peca en arca abierta.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Bien juega quien mira.
Más vale oler a asno que a muerto.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
De suerte contentos, uno de cientos.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Rana en el fondo del pozo.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Para su casa no hay burro flojo.
A camino largo, paso corto.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Es mejor no jugárselo todo a una sola carta.
Gente castellana, gente sana.
A la mala costumbre córtale las piernas para que no avance.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Es pan comido.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Más sabe una suegra que las culebras.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Se halla en gran peligro el que, estando enfermo, cree en verdad estar sano.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Calle mojada, caja cerrada.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
En aguas donde hay piraña, muy pendejo quien se baña.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
¡Se nos creció el enano!
Dama tocada, dama jugada.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
No coma cuento coma carne.
En cabeza limpia, nunca piojos ha de haber.
El que mucho analiza, se martiriza.
El que se acuesta con hambre, sueña con viandas.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Anteayer tu pan comí, y ayer no te conocí.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Can de buena raza, si no caza hoy, mañana caza.
Paga lo que debes; que lo que yo te debo, cuenta es que tenemos.