La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Hay que andar más tieso que un ajo.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Cartera y reloj, el sueño del ladrón.
El corazón es fiel, el entendimiento no lo es.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Variante: En Febrero, pon obrero, mejor a finales que a primeros.
Llevar bien puestos los calzones.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
Por un gato que maté, me llamaron matagatos.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Al hombre deshonesto le es útil el azar
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
En Octubre, toma los bueyes y cubre.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Hay que comer del ala para comer de la pechuga.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Dar es corazón, pedir es dolor
El buey, arando en la loma, trabaja para que otro coma.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Ave de pico, no hace al amo rico.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
Bien muere, quien bien vive.
El capitán verdadero embarca el primero y desembarca el postrero.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Sin pan y vino, no hay amor fino.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Errar es humano.
Predicar en desierto, sermón perdido.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Amor con casada, solo de pasada.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Hace más el que quiere que el que puede.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
De cuentos suele irse a chismes.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
La última cuenta la paga el diablo.