El amor gobierna su reino sin espadas.
El primer amor nunca se olvida
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.
Dale al tonto una cuerda, y ahorcarse ha con ella.
A quien feo ama, bonito le parece.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
Ponerle el cascabel al gato.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Al vino y al niño hay que criarlos con cariño.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
En luengo camino y en cama angosta se conoce a los amigos.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Amores nuevos olvidan los viejos.
A quien has de acallar, has de halagar.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
El que se casa, por todo pasa.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Hacer favores, empollar traidores.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Meterse en la boca del lobo.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Hasta la belleza cansa.
Mujer casada, casa quiere.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
No conviertas en amigo al que has vencido
El amor no se compra con dinero.
Dame rojura y te daré hermosura.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
Beso, queso y vino espeso.
Es más fácil conocer al enemigo que al amigo.
Hacerse el de la oreja mocha.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Darle a uno mala espina.
Un tonto engaña a cientos si le dan lugar y tiempo.
Amor de casada no vale nada.