Deja lo afanado y toma lo descansado.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
No es lo mismo parir que criar.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Poco y entre zarzas.
Camina como viejo y llegarás como joven.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Roer siempre el mismo hueso
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.
Si quieres con tu familia reñir, echa algo a repartir.
Enero, frío o templado, pásalo abrigado.
A la primera azadonada, ¿queréis sacar agua?.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Hacer castillos en el aire.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
Elige tu compañía antes de sentarte.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
La labranza no tiene acabanza.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
El que no cojea, renquea.
Hablar a calzón "quitao".
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Sigue los impulsos de tu corazón
Antes de que te cases, mira lo que haces, que no es mal que así desates.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Te doy un dedo y me quieres coger el brazo.
Agua de enero, hasta la hoz tiene tempero.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Del monte sale, con que se arde.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Más barato es cuidar que edificar.