Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Bodas y aguas, como son guiadas.
De nada sirve lo ganado, si no está bien empleado.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
De padres asientos, hijos taburetes.
Hijo de puta no es nacer, es más bien saberlo ser.
La vida es un misterio, desvelalo.
Quien no oye consejos no llega lejos.
Consejos en amores nunca recibas, y menos cuando vienen de las amigas.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
La ignorancia es muy atrevida.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Obediencia es noble ciencia.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
De padres bocois hijos cubetas.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
La necesidad es la madre de la imaginación.
La vanidad es hija legítima y necesaria de la ignorancia.
Las novedades son la sal de la vida.
Cuanto más pobre, más hijos.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Obra acabada, maestro al pozo.
Antes es la obligación que la devoción.
Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Unos saben lo que hacen y otros hacen lo que saben.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
De lo que se come se cría. Y criadillas comía.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Llevar agua al mar.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
Alegría, belleza cría.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
Hacerte amigo del juez