Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Ama profunda y apasionadamente.
Para el solano, agua en mano.
Gran mal padece quien amores atiende.
La alegría alarga la vida.
Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
La sed por el oro, socava el decoro.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Abril, siempre fue vil.
Si sales a navegar, no te canse el preparar.
En tiempo de campaña, apaña.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela.
Amistad de juerga no dura nada.
Más vale que se pierda una casa que no dos.
A bien obrar, bien pagar.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Probando es como se guisa.
Más barato es cuidar que edificar.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Ofrecer el oro y el moro.
La uva no es uva, hasta que está madura.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
La zorra muda de pelo, pero de costumbre no.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Aunque las sillas hayan cambiado, los asnos siguen siendo los mismos.
Ya hecho el daño, todos lo hubiésemos evitado.
Dama tocada, dama jugada.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
Hay más días que sandías.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
A chico caudal, mala ganancia.
Caldo de gallina y precaución no hicieron jamás daño a hombre ni varón.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
A amo ruin, mozo malsín.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
Un loco hace ciento.
Abril, deja las viñas dormir.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Hay ropa tendida.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Al mal paso, darle prisa.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.