La ocasión es la madre de la tentación.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
El perro viejo no ladra sin razón.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
La casa, la mujer la hace o deshace.
A tal amo tal criado.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Dar y tejer es buen saber.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Ninguno nace maestro pero se hace con el tiempo.
Amistad, con todos; confianza, con pocos.
Antes de que te cases, mira bien lo que haces.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
No jales que descobijas.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
A gran prisa, gran vagar.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
Casa y potro, que lo haga otro.
De cuero ajeno, correas largas.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Las tres cosas más dificiles de esta vida son: guardar un secreto, perdonar un agravio y aprovechar el tiempo.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La crianza aleja la labranza.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Quien hace un cesto hace ciento, si le dan mimbres y tiempo.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Sin puta y ladrón no hay generación.
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Mano lavada, salud bien guardada.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Caballo viejo no soporta montura nueva.