El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Del uso viene el abuso.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Ama de cura, puta segura.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Ni agradecido ni pagao.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Un amigo es un peso en el bolsillo.
Quien vende barato vende doblado.
Cuando estamos buenos, damos consejos a los enfermos.
Cuídate del amigo al que has ofendido
Serio como perro en bote.
En la variedad está el gusto.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Muerto por una, muerto por varias.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
El que come y canta algún sentido le falta.
El que con cojos anda se llama bastón.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Quien tiene madre, muérasele tarde.
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Cabras y cabritos, a todos nos traen fritos.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Los duelos con pan son menos.
Nobleza obliga.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Hasta el rabo, todo es toro.
Amores reñidos, los más queridos.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
El que a pueblo ajeno va a pretender, o va a dar perro, o a que se lo den.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.