Contra peón hecho dama, no para pieza en tabla.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Si hay miseria, que no se note
Gallina, cabro y marrano; se manducan con la mano.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
Hasta que el cuerpo aguante.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Tronar como un arpa vieja.
La cuerda por lo más delgado se quiebra.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Quien ríe el viernes, llora el domingo.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Ir en borrico, a todos nos gusta un poquito.
Abril, lluvias mil. Y si nos sale cabrón, lluvias a mogollón.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Las mujeres quieren ser rogadas.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
Ofrecer y no dar, es deber y no pagar.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
El amor lo perdona todo.
A lo que se quiere bien, se castiga.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Todos son unos, muertos y difuntos.
Todo lo que hagas por depecho, estará mal hecho.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Es peor la envidia del amigo que el odio del enemigo.
El que quiera saber lo que vale un potro, que venda el suyo y compre otro.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Pedo con sueño no tiene dueño.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.