El que canea, no calvea.
Despacito y buena letra.
Al desdén con el desdén.
Mas vale buena muerte que mala vida.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
Más vale poco pecar que mucho confesar.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Más vale prevenir que ser prevenidos.
Gran calma, señal de agua.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
De diestro a diestro, el más presto.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Por pedir, nada se pierde.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Para bien morir, bien vivir.
Campana de latón, tiene mal son.
Cada cual sabe de la pata que cojea.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Amor y señorío, no quieren compañía.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Lo que tiene mal olor, perfumado huele "peor".
La pintura y la pelea desde lejos me la otea.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
El mandar no quiere par.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Después del palo dado ni Dios lo quita.
Ama y te amarán, odia y te odiarán.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Amistad fuerte, llega más allá de la muerte.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Pasión tapa los ojos a la razón.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
La falta de progreso significa retroceso.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
Del que jura, teme la impostura.
Por la peana se adora al santo.
El que no ayuda, estorba.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.