Esto está en chino.
Zanahoria borracha, pan y centeno, llenando la tripa, todo está bueno.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Cabra que no da leche, y cuando da la tira.
Fue por potros y trajo muletas ¡malhadada feria!.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
Ora en juego, ora en saña, siempre el gato mal araña.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
Una palabra deja caer una casa.
Al que le venga el guante que se lo calce.
O jugamos todos o pinchamos el balón.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Con azúcar y miel, cagajones saben bien.
Jactancia es mala del sambenito hacer gala.
Cuando no hay carne de lomo, de toda como.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
No todos lloramos el mismo día.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Fiado has, tu pagarás.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
A mucho vino, poco tino.
No jales que descobijas.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
Saber cuantas púas tiene el peine.
Manda, manda, Pedro y anda.
El que algo debe, no reposa como quiere.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Para el hierro ablandar, machacar y machacar.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.