Llave puesta, puerta abierta.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
La alegría da miedo
Jinca la yegua.
Enero mes torrendero.
A candil muerto, todo es prieto.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Por un moro que maté me pusieron matamoros.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
A hierro caliente, batir de repente.
Boca de miel y manos de hiel.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Quien tiene buen asiento, no haga movimiento.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Dar una de cal y otra de arena.
Fruta que madura verde, se pone amarga y se pierde.
También al verdugo ahorcan.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Ligera de cascos.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
La vejez mal deseado es.
Agua no quebranta hueso.
Cabra en un sembrado, peor que un nublado.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Bailo bien, y echáisme del corro.
Paciencia, cachaza y mala intención.
El gusto se rompe en géneros.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Sale Marzo y entra Abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
Confesión obligada, no vale nada.
A buen bocado, buen grito.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
El mal de vientre no se cura con agua caliente.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Nadie está contento con su suerte.
Tras el buen comer, ajo.
Aquí paz y en el cielo gloria.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
Menos malo es mortuotio que casorio.