De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
El burro adelante y la carga atrás.
A grandes males, grandes enfermos.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Al mal tiempo buena cara, y al hambre guitarrazos.
Hay confianzas que dan asco.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Bailar sin son, o es estar loco, o enorme afición.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
No se pierde lo que se dilata.
Una gota de sangre vale más que cien litros de amor.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Más vale morir de risa que de ictericia.
A falta de manos, buenos son los pies.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
A chico caudal, mala ganancia.
Muerte y venta deshace renta.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Ya que me das el consejo, dame también el remedio.
Lo que hace el burro, pare la burra.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
La muerte en la patria es agradable.
Culillo de mal asiento, no se está quieto un momento.
Mata, que Dios perdona.
Más ordinaro que pesebre con prostíbulo.
Al barrigón, no le vale faja.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
De buen caldo, buenas sopas.
Habiendo don, tiene que haber din.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Buena vida si refrenas tu ira.
Donde lo hay, se gasta.
A caracoles picantes, vino abundante.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
La muerte es puerta de la vida.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
El que está cerca de la vaca, algo mama.